






La
remodelación se comenzó por las naves laterales como lo denota
la simplicidad de sus bóvedas de crucería y terceletes que las
cubren, levantándose posteriormente la nave central, donde encontramos
tres bóvedas de terceletes con ligadura en forma de octógono y
una magnífica bóveda estrellada; todas ellas aparecen coronadas
por claves de variada decoración. La fábrica refleja las novedades
arquitectónicas y decorativas de la centuria como puede observarse en
los pilares baquetonados que parten de basas a diferente altura o en la decoración
de bolas de alguno de sus capiteles.
Entre los años 1731 y 1736 se produce una nueva transformación
del edificio dentro del estilo barroco. La obra tasada en 101.300 reales, será
realizada por los reputados maestros de los Reales Sitios, Francisco Javier
Muñoz y Juan de Puras, vecinos de Segovia, siguiendo la traza barroco
cortesana de José de la Calle. La actuación y ampliación
se centró principalmente en la parte de poniente, en los pies del edificio
gótico, donde se situaría el nuevo altar mayor, lo que supuso
una inversión en al orientación tradicional del templo. Se realizó
una nueva cabecera plana y un crucero cuyos brazos terminan igualmente en hastiales
planos, destacándose en su
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