
GASTRONOMIA:
La Cuaresma marcaba dos celebraciones culinarias: el Miércoles de Ceniza,
fecha en la que los nietos recogían en casa de la abuela "la cresta
del gallo" o un trozo de pan con tocino y chorizo, y la Romería
del Bustar, celebrada el martes anterior al Domingo de Pascua -aunque actualmente
se ha trasladado al sábado anterior a la Resurrección-, a la
que ya nos hemos referido.
"Las calores" del Hábeas Christi, celebrado con una procesión
donde los danzantes levantan "el castillo", traía el olor
dulce de un postre digno de otras fechas, el turrón del Hábeas,
hecho a base de almendras. En septiembre, llegada la Fiesta Grande del Bustar,
las mujeres amasaban y amasan unas rosquillas sin agujero que han dado fama
a la localidad, "las ciegas", adornadas con hilillos de dulce nata.
El comienzo del otoño, fechado para los labradores a partir de San
Miguel, trae la recogida de la uva en unos pocos viñedos particulares
donde varias familias elaboran un vino de cosecha ácido, propio del
consumo familiar.


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