En las cercanías de Carbonero hay que destacar la de Escarabajosa de Cabezas, en la que aparecieron mosaicos. También han aparecido en el pueblo de Carbonero diversas monedas romanas y vestigios de una posible calzada que uniría Segovia con Coca a través del valle del río Eresma.
El pueblo visigodo se asentó en el valle del Eresma. Excavaciones recientes en el Cerro del Castillo de Bernardos demuestran que allí habitaron los visigodos durante los siglos V y VI d. C. Pero a partir de la llegada de los árabes, se aprecia en estas tierras del Duero un vacío poblacional solamente paliado siglos después por las repoblaciones de finales del siglo XI. A Carbonero se le bautizó así porque en éste lugar se fabricaba carbón vegetal (leña quemada por combustión incompleta). La abundancia de encinas con las que se elaboraba hizo que adquiriese gran fama. La palabra "Mayor" se añadió posteriormente, para diferenciar a este pueblo de otros cercanos, como Carbonero de Ahusín.
El origen de Carbonero el Mayor parece ser medieval. Aunque los primeros documentos que lo citan son del siglo XIII, es razonable pensar que la génesis de este lugar se produce a raíz de la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085: una vez superado el sistema central, urge intensificar y afianzar la repoblación de estos territorios recién incorporados a la retaguardia.
Grabados
prehistóricos