Los
vecinos acabaron clasificándose en herederos (los hidalgos) y pecheros
o contribuyentes. Sobre los primeros, el concejo carecía de jurisdicción
y respondían sólo ante el concejo de Segovia.Las
Ordenanzas Bajomedievales se producen porque la población ya no sólo
carbonea (aunque siga predominando esta actividad) sino que también
cultiva y lleva a pastar a sus ganados y, cada una de estas actividades ha
de ser regulada para evitar los conflictos con las demás. Así,
se estipula el cuidado de viñas, panes y prados, así como los
distintos pinares en los que se intenta conseguir un auténtico equilibrio
entre la explotación y la conservación.Esta
situación socio-económica descrita, será con matices
la que se mantenga en los siglos XV y XVI, llegando en el XVII a conformarse
ordenanzas comunes con Navalmanzano, con San Martín y Mudrián
y con Navas de Oro. Con ellas se intenta poner fin a conflictos entre pueblos
por el aprovechamiento de terrenos linderos. En este sentido Carbonero el
Mayor se ocupará de fijar bien sus coteras, renovando los mojones.
Según el Marqués de la Ensenada, en 1751 la economía
sigue siendo agro-ganadera y de carboneo, si bien se señala la existencia
de aprovechamiento de colmenas, cuatro molinos, una cantera de pizarra de
propiedad real y una de piedra caliza, así como cuatro hornos de cal
y ladrillos.